
Guau!, lindo tema. La fiestas de disfraces es un derecho reprimido por la oligarquía humana. ¿Por qué no nos permiten participar de fiestas familiares como los casamientos? Claro, un invitado a un casamiento ahora cuesta como 100 pesos. Mucha desigualdad social de origen oligarca. Además ellos dicen ir bien vestidos, entonces aprovechan cuando están así para maltratarnos porque no nos dejan apoyar nuestras patitas en sus vestidos oligarcas imperialistas. A ellos les molesta que nosotros no nos bañemos mucho. Es una crítica hipócrita y oligarca porque ¿quién tiene más mal olor, el hombre que no se baña o el perro que no se baña? El mugriento oligarca que esté leyendo esto ya sabe la respuesta: a nosotros la naturaleza nos hace menos hediondo, en cambio ellos tuvieron que inventar el desodorante para ocultar la miseria imperialista de sus brazos.
¿Y en las fiestas de disfraces qué hacemos? Claro, “disfrazate de humano y pasamos todos”, me dijo una vez el Chucho, un rodwailer que si fuera yanqui votaría a Mc Cain. Así cualquiera.
Nosotros no somos hipócritas como la oligarquía humana: preferimos no disfrazarnos. El mejor disfraz de perro es el del perro auténtico y si algunos oligarcas humanos quieren hacerlo, allá ellos.
Nuestra identidad animal no se corrompe con las fiestas humanas. Así como nosotros no soportaríamos que un gato se disfrace de perro o un lobo de oveja (como lo hacen los oligarcas humanos aprovechadores), nosotros jamás tendremos doble personalidad, aunque se trate sólo de diversión.

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