
1) Siempre "¡guau, guau!", nunca "¡guaugrrr, guaugrr!", salvo cuando los quieran reprimir por la fuerza.
2) Mover la cola aunque te dé cualquier verdura de comer. De última, si esperabas osobuco y te dieron trozitos, llevalo uno por uno y enterralo cerca de la acequia, así desaparecen para siempre.
3) Intentar ladrar cuando estás durmiendo la siesta, así te salga la voz medio pasado de copitas: el amo te reconocerá como perro bueno, atento y al servicio del Bien Común.
4) No ladrarle nunca a un desconocido por vos pero muy amigo de la casa. De última, te subís al balcón y esperás a que ese tipo se vaya para putearlo a ladridos puros, siempre y cuando te lo aconseje el psicochocoanalista.
5) Nunca hacer las necesidades adentro de la casa. Y mucho menos si hay un gato: estos últimos tienen fama de ser más limpios que nosotros, por lo tanto, así ellos dejen un charco de pichí en el garage, con ese olor espantoso que los caracteriza, nosotros siempre seremos los culpables para el amo.
6) Mover la cola en las buenas y también en las malas.
7) Si sos un ovejero alemán o un lassie, no intentés ser faldero
8) No ladrés jamás cerca del rostro de tu amo: tu mal aliento siempre te jugará en contra, por más que tu amo esté enemistado con los cepillos de dientes. Al fin y al cabo somos animales y eso siempre nos jugará en contra.
9) Ser prudente a la hora de sentarse al lado del amo en la hora del almuerzo: un perro que pide constantemente comida es, al igual que un gato (que lo hace sin pudor), muy mal visto.
10) Aunque no entendás mucho de fútbol mové la cola cada vez que tu amo festeje un gol.
PD: Si nos ganamos el cariño de nuestros amos es importante aclararle de vez en cuando que nosotros no somos juguetes de juguetería, o sea.

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