"Nos muerden de arriba y eso nos lleva de nuevo a la dictadura del bozal del dictador Bossio. No tenemos ni un hueso y los chocojubilados directamente carecen de
calcios sociales. Los veterinarios nos dan la espalda, les sacan el dinero a los patrones y, por encima de todo, solucionan nuestros problemas de salud con severas inyecciones letales. Cada día somos más los abandonados y como no podemos emanciparnos de la naturaleza, el instinto nos condena a complementarnos con los hombres. Nos tiran cada vez más huesos pelados, ¿qué fue de aquella provechosa época del caracú? El caracú era el maná del chocoasalariado, el producto bruta de nuestra idiotez, que con placer merecimos toda la vida y hoy no lo recibimos. El osobuco es un disfraz ósea que desintegra los dientes y sólo alimenta la rabia: ¡somos la rabia, güau! Ahora nos hacen partícipes del mercado alimenticio con esa comida reciclada en cilindros de carne, demagógicamente llamado "alimento balanceado" o "comida para perros" (comida para pelotudos, diría Hebe de Bonafini), que cuesta menos que una tira de oxígeno contaminado ¡para eso preferimos comer mierda seca del Parque! ¡Pero no, los foxterriers y los bulldogs, razas oligárquicas, comen esa basura posmoderna que venden los supermercados!".
"¡Por eso pueblo: y muerda, y muerda, y muerda, muerda, muerda!!"
"¡A matar a los gatos! Siempre hemos negociado con los gatos y por hacernos lso perros, nos rasguñan la dignidad. En la economía somos lo peor ya que en la matríz de Hanseff, los productos perros sonlos que tienen poca participación y escaso crecimiento en el mercado: ¡tengo que parafrasear nuevamente a Hebe de Bonafini para decirles a esos oligárquicas que nos vieron con cara de pelotudos!!. En tanto, los gatos monteses son aquellos que trepan posiciones en el mercado ¡hasta cuando!".
"No existen modelos patrones porque ningún patrón es modelo. Siempre son escribanos o agricultores que se divierten tirándonos el palito más insignificante del pollo. ¡Por qué no se atragantan ellos! ¡Que nos vacunen, si quieren, pero que no nos sigan vacunando! ¡Unámosnos los altos, los bajos y los abandonados, los que tienen dueño, los que comen mierda y los que comen alimentos balanceados! ¡Hay que morder la calle y oler las huellas perdidas de la sociedad, con sus árboles!".
"¡Y muerda, y muerda, muerda, muerda, muerda!!".
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