
La oligarquía humana no es invencible. Nuestra rabia sempiterna brota y desborda nuestro bozal cuando la anarquía se abre paso en el campo minado por la injusticia humana en su totalitarismo impúdico: por eso el sábado mordí a dos tipos. ¿Quedó claro? ¿No? Entonces muy bien: en mi perra vida sabrán por qué lo hice.
Yo estoy en mi cucha. Mi cucha no es ese lujoso cajón de manzanas ubicado en la sala de planchado de la casa. No soy un choco de clase media que mira de arriba a la empleada doméstica para ligar un bocadillo de quinta. No. Soy un choco común y corriente, hambriento de justicia social, chocal o como se interprete, porque esa palabra "social" no tiene un fin tan animal irracional como parece sonar.
El sábado me echaron de la casa. Me planté en una villa. Primer diagnóstico: el sorete es el único alimento balanceado para chocos en las villas. Tan balanceado que te carcome el estómago y deja tus pulmones a la vista. Yo me comporté como una choca: no me moví de la cucha. ¿Qué cucha? Sólo un trapito verde roto sobre la tierra. Todo el mundo pasaba a mi lado. La pobreza es el campo de batalla: no puedo concebir la injusticia ante mis ojos. De repente se plantó un hombre más alto que el Empire States y cuando se dio vuelta lo ataqué de espaldas. Le metí toda la bronca de mi rabia extinguida de esa maldita vacuna al lado de su talón de Aquiles izquierdos. Son tan oligarcas los humanos que hasta las mismas partes de su propio cuerpo tienen nombres oligarcas, como "Talón de Aquiles" (qué agrandados, ¿no?).
Luego vino ese mismo tipo con otro ser humano. Golpearon la puerta de la casa que estaba frente a mis narices. Le preguntaron al niño que abrió la puerta si yo estaba vacunado contra la rabia. ¡Vacunado contra la rabia no, sino vacunado de rabia! ¡todas las mañanas de mi vida yo mismo me vacuno de rabia a través de mi ideología rabiosa! Ese planteo injusto, oligarca y explotador destapó la bronca -residuo mental de la rabia. Y los ataqué como milico de comando: se iban los dos, cruzando la calle, mirando para adelante.... fui corriendo y cuando estaba por meter mi bronca bucal en el tobillo izquierdo -izquierdo porque la bronca va por ese lado-, el oligarca que había mordido antes se dio cuenta ¡y me quiso patear! ¡vos te creés que me voy a asustar si me patea, como si no estuviera acostumbrado a ser maltratado todos los días en las villas! ¡o te creés que la bronca es un invento animal! No señor, la bronca no la inventamos nosotros. La bronca y la rabia la inventaron los seres humanos.
Y por eso los mordí: para devolverle la rabia que ellos me impusieron desde el primer día de mi perra vida.

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