En mi perra vida me interesó la política, así, de una. Ahora nos piden que mordamos a los candidatos que visitan los barrios humildes. No es fácil. Nuestra agresividad no es bronca, sólo lo hacemos para defender nuestro terreno: si metés la pata, te ladro y te muerdo, así seas Napoleón, Carlomagno, Obama o el Che Guevara. No sé si Jaque, porque nos asusta un poco. Y también porque ya no aguantamos más los insufribles bocinazos. No se olviden que los chocos tenemos oídos sensibles. ¿Oídos u orejas? No sé cuál de los dos (siempre me costó diferenciarlos).
Salvo López Murphy, que quiso usar nuestra imagen, en nuestra perra vida tuvimos un mínimo rol en las elecciones. ¿Qué es más fácil, ladrar o prometer menos inseguridad? Apuesto que si un candidato se sube al atril y difunde ladridos, el pueblo humano lo va a entender mejor que cualquier discurso inventado. Porque es verdad, en eso tenemos que reconocer que los humanos también mueven la cola cuando nosotros ladramos, aunque a veces resulta molesto si lo hacemos a viva voz. ¿Se lo imaginan a Sanz, Bermejo o De Marchi tarareando el “ouuuuuu” que lanzamos nosotros cuando boca arriba nos rascan la pancita?
En el video te dejamos un breve discurso canino con dos cortas palabras que nunca escuché en boca de algún candidato durante campañas electorales: “te amo” (i love you)

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