martes, 9 de junio de 2009

"La loca de la casa"


"En la foto dice cuando nací. Dicen que vine del Parque. También, que cuando cerraron la puerta del coche en el que iba con mis hermanitos me corté las orejas. Siempre fui tímida. Me crió una familia grande. Eran como cinco, pero después fueron quedando menos."

"Me encantaba salir a correr al Parque. Mi patrón decía que yo era más rápida que Cannigia. Quizá por eso nunca un choco pudo embarazarme. Tan tímida era que pegaba una tremenda picada cuando lograba que un macho me oliera la cola. Yo me ponía nerviosa, pero reconozco que me gustaba. También me gustaba dormir en la cama matrimonial de la patrona. Solía mandarme una siesta de horas. Bha!, digamos que estaba todo el día allí tirada. Si no era en la cama, era en la alfombra. Eso sí, con las orejas paradas: ni loca me perdía de ver quién venía a casa cada vez que abrían la puerta."

"Loca, la loca de la casa. Así me decía el hijo de la patrona. Él también se creyó patrón mío. No nos da el instinto para tener dos patrones. Pero al guacho le gustaba que yo le obedeciera, así que siempre andaba de mala gana. Salvo cuando me invitaba a salir afuera para hacer pis. En realidad él era el que me sacaba afuera para hacer pis. Entonces yo sí me comportaba como una loca: salía, me mandaba corriendo hacia la vuelta de la manzana y recién volvía cuando él me encontraba. Podían pasar diez minutos. Y bueno, a quién no le gusta estar afuera y correr un cacho."

"El dogui nunca me gustó. Ni tampoco cualquier otro alimento balanceado. La comida para chocos es fiera. ¿Acaso un ser humano comería alimento balanceado 100% artificial y sin gusto a nada? Aún así, hay muchos chocos que les encanta. Es verdad eso de que te hace sentir bien, pero a mí me encantaba el pescado, algo que sólo podía pobrar los viernes, si es que sobraban los pedazos más espinados arriba de la mesa. Para ser realista, nunca fui de comer mucho. Muchas veces comía por obligación. Recuerdo que muchas veces intentaron darme alimento balanceado: por suerte siempre estuvo presente la tortuga Carlota, que se mandaba a mi plato y le daba a lo que viniera." 

"Viví 17 años. En Ciudad y Godoy Cruz. Me gustaba ir de vacaciones a San Rafael, porque allí estaba todo el tiempo afuera, así que podía ir al baño cuando se me cantara. Allí era medio jodido para correr por las parcelas de los viñedos. Hasta los 15 años creo que fui la choca más veloz de Mendoza. Pero después las cosas cambiaron: empezaron los gases y los dolores de hueso".

"Se fueron casando todos los hijos de los patrones. La casa empezó a quedar grande. Tuve que aguantarme un gato durante seis meses, hasta que lo atropelló un coche. Después cayó un cachorrito que tonteando me mordió el ojo, lo que armó un escándalo en plena medianoche. El veterinario tardó dos horas en venir. Me quería morir.  Morir, ¡qué palabra! Es que mi final aún sigue siendo un final abierto".

"Fue durante el anochecer de un viernes. Mi patrona ya había cenado y se quería dormir. La empleada abrió la puerta y yo, que andaba por el living, me fui a la vereda. Crucé la calle porque allí andaba un choco amigo. Me caí a la acequia. Y no pude salir más. Hacía frío y estaba mojado. Ya tenía 17 años. Desde hacía unos meses que apenas podía caminar. Una nenita que me vio le dijo a su papá que me sacara de la acequia. Lo hizo, pero como yo estaba tan apestoso me dejó en la calle y no en la vereda. Intenté caminar, pero...".

"Creo que el hijo de mi patrón me estuvo buscando durante dos días. Dicen que le contaron que a mi me atropelló un coche y que luego seguí en la calle, hasta que una señora me llevó a otro lado. Otros dicen que pasó el camión de la basura de Godoy Cruz y me cargó allí. Dicen que me fueron a visitar a la perrera y que no me encontraron. Fueron 17 años. Fue toda mi familia. Les agradezco que estando enferma hicieron todo lo posible para que yo siguiera bien. Los animales le tenemos miedo a la muerte, pero no tanto. Asumimos la naturaleza. Entendemos la naturaleza. Pero tenemos sentimientos fuertes, como los seres humanos".

"Ya pasaron tres años de aquel desenlace fatal. Se supone que estoy desaparecida o muerta. Quería decirles a mi familia que estoy muy agradecida por los 17 años de felicidad que me dieron. Porque me dejaron ser perra, correr en el Parque y hacer pis en la vereda de la casa de la casa de la vuelta. También porque me dejaron dormir arriba de la cama de la patrona. Fui muy feliz y me siento muy agradecida, ya que muchos chocos y choquitos en Mendoza son maltratados o abandonados. Es verdad, sufrí mucho al final. Pero no es nada al lado de todo lo linda que fue mi vida. Gracias. Algún día estaré por siempre con ustedes. Con todo afecto. Pata, la loca de la casa".

1 comentario:

Unknown dijo...

Gracias por la historia de "la Pata"!